Piensa en la última vez que entraste a un banco. A uno físico, a una oficina. ¿La semana pasada? ¿Hace tres meses? ¿Quizá más de un año? Y ahora piensa en el motivo por el que entraste. ¿Tenías una pregunta sobre tu cuenta? ¿Querías información sobre un producto concreto? ¿Estaba el cajero averiado?


Incluso si lo único que quieres es sacar dinero, hay bastantes probabilidades de que necesites hacer cola detrás de unas cuantas personas que buscan lo mismo. Para una operación de 30 segundos, tienes que esperar hasta 15 minutos.


¿Hola, hay alguien ahí?

¿Te has dado cuenta de que suele haber muchas ventanillas en los bancos pero sólo dos o tres abiertas (y la cola va más rápida en la que tú no estás)? Resulta bastante molesto que los bancos tengan tanto espacio y sin embargo la mitad esté vacío.

El mero hecho de entrar a un banco puede hacerte sentir que viajas al pasado. Igual que ocurre con los videoclubs y las tiendas de discos, los bancos físicos resultan muy extraños a los millenials y la generación Z.


Por favor, siéntate y espera. Y espera. Y espera.

Volviendo a esa última visita al banco, si hubieras tenido una pregunta sobre tu cuenta corriente actual, lo más probable es que te tocara esperar a que un asesor estuviera libre. Dependiendo del momento del día, esta espera podría ser de hasta una hora. No, en serio, ¿a quién le sobra tiempo?

Cuando el asesor por fin queda libre y es tu turno, no te pienses que te has librado de todos los problemas. Si, por ejemplo, quieres abrir una nueva cuenta, más te vale haber traído copias de tus nóminas, facturas, dos del DNI y llevar encima el dinero que quieres transferir. ¿Por qué la banca tiene que ser tan difícil, de verdad?


Mientras esperas…

O imagina que mientras esperas en tu banco al asesor, estás con tu móvil mirando tu Facebook o tu email. Dado que el móvil se ha convertido en una extensión más de nuestro cuerpo y todo lo hacemos a través de él, tiene sentido que también gestionemos nuestras finanzas desde ahí, ¿verdad?

Entonces imagina que pudieras abrir una cuenta desde tu teléfono, o hacer una transferencia mientras esperas. Si pudieras hacer esto no esperarías a un asesor bancario nunca más, desde luego. Bien, deja de imaginar.


Todo el poder en tus manos. Literalmente.

Con FerratumBank puedes abrir una cuenta desde tu móvil en sólo unos minutos. De hecho, puedes hacer todas las gestiones y transacciones de tu día a día desde nuestra app, mientras escuchas Spotify, pides un Uber y respondes ese email de trabajo de última hora.

Con FerratumBank, a veces te preguntas si acaso hay alguien que necesita entrar en una oficina bancaria nunca más. Al contrario que con los videoclubs o las tiendas de discos, no es por nostalgia, eso seguro. La banca móvil es la banca para el cliente de hoy en día. Y tiene todo el sentido del mundo.


¡Salúdanos!

Aunque en FerratumBank somo 100% móviles, si alguna vez necesitas ayuda o tienes una pregunta, nuestro equipo de Atención al Cliente está disponible para ti en distintos canales. Incluso si sólo quieres saludarnos ;)



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