Es cada vez más común que trabajadores que llevan en la misma empresa muchos años decidan pedir una excedencia, generalmente sin sueldo, para viajar, estudiar o simplemente desconectar, con la posibilidad de recuperar sus empleos después.


Hoy en día muchas empresas son conscientes de que estas excedencias suelen ser una parte importante de las carreras de sus empleados, y que el beneficio repercute en ellas a largo plazo. Otras, sin embargo, siguen mostrándose reticentes.

En Estados Unidos y Reino Unido este tiempo se llama periodo sabático (sabbatical leave). En Australia y Nueva Zelanda los trabajadores tienen derecho a un periodo vacacional extra (long service leave, LSL) cuando han trabajado en una misma empresa durante al menos 10 años. En Suecia existe el tjänstledighet, que permite al empleado una excendencia manteniendo el puesto de trabajo.


Pedir una excedencia en España

En España, por su parte, todo se engloba en los distintos tipos de excedencias. Es decir, no existe como tal el concepto año sabático, por ejemplo. Según la regulación, existen tres tipos de excedencia:

• Excedencia forzosa: La empresa está obligada a conceder esta excedencia al trabajador debido a que haya sido elegido como cargo público o deba realizar funciones sindicales en otro ámbito geográfico. Del mismo modo, la empresa debe conservar el puesto de trabajo para cuando el empleado regrese de su actividad.

• Excedencia voluntaria: Esta es a la que la mayoría se refiere cuando habla de “tomarse un tiempo”. El trabajador deja su puesto por un tiempo de entre 4 meses y 5 años y la empresa le garantiza un derecho preferente a regresar si existe la vacante. Ojo, no le reserva el puesto de trabajo, sólo su preferencia en un futuro proceso.

• Excedencia por cuidado de familiares: En este apartado se engloban las excedencias por maternidad, paternidad o de cuidado de familiares de hasta un segundo grado de consanguinidad o afinidad.


¿Por qué pedir una excedencia?

Hay tantas razones para pedir una excedencia como empleados. Pero, en general, se suele hacer para estudiar y profundizar en algo relacionado con tu trabajo, o a veces todo lo contrario, para reciclarte profesionalmente y redirigir por completo tu carrera laboral. También hay quien busca tiempo para dedicarse a su pasión, al voluntariado o simplemente a viajar. Porque, al fin y al cabo, hay más cosas en la vida, no sólo el dinero. ¿Da el dinero la felicidad?


“No estoy seguro de si me lo puedo permitir”

¿Tienes la sensación de que necesitas ese tiempo lejos del trabajo pero no sabes si te lo puedes permitir, ya sea en términos financieros o emocionales? Haznos caso, sí puedes. Miles de personas lo hacen y si lo que necesitas es ese cambio para poner todo en perspectiva, hay pocas cosas más gratificantes. Si no es ahora, ¿cuándo?


¿Cuánto cuesta una excedencia?

El coste de disfrutar de un tiempo sabático o una excedencia depende de diversos factores, como por ejemplo si va a ser manteniendo tu salario o no, qué piensas hacer con ese tiempo libre y dónde quieres viajar.

El primer paso es saber a qué quieres dedicar la excedencia y por qué. ¿Cuál es tu objetivo? ¿Qué esperas vivir o aprender? ¿Es una oportunidad para relajarte o conocer mundo? ¿Para conseguir experiencia como voluntario en una granja o para perseguir tu sueño de escribir un libro?


Empieza a ahorrar

Te recomendamos empezar a planificar tu excedencia con dos años de antelación, para así tener tiempo suficiente de ahorrar. Una vez sabes tu destino y lo que vas a hacer, necesitas calcular cuánto necesitarás.

Es hora de valorar los aspectos más prácticos, como por ejemplo: Si vas a viajar, ¿dónde te vas a alojar? ¿En hoteles o campings? ¿Puedes alquilar tu piso mientras tanto? ¿Cuánto vas a necesitar mes a mes? ¿Cuánto te haría falta para sobrevivir 2, 6 o 12 meses? ¿Cuánto puedes ahorrar de tu sueldo cada mes? ¿Qué gastos puedes recortar? Una vez tengas las respuestas a estas preguntas, te recomendamos abrir una Cuenta de Ahorro inmediatamente.


El efecto dominó de los cambios

Mientras estés disfrutando de tu excedencia, incluso si no has viajado al extranjero, vas a empezar a notar cambios en tu rutina diaria, lo que a veces desencadena un efecto dominó de otros cambios. Por ejemplo, en este periodo sabático fuera del trabajo quizá te encuentres durmiendo a horas en las que nunca habías dormido, o conozcas a personas que nunca jamás habrías conocido durante tu horario laboral. Estar en una nueva ciudad, en un nuevo país, en una nueva casa, en una nueva cultura, te va a abrir a nuevos estilos de vida. Quizá tu nueva rutina te lleve, a su vez, a pintar, a aprender otro idioma o desarrollar alguna habilidad que tenías olvidada.


Ábrete a la posibilidad

Las personas que han disfrutado de una excedencia suelen decir que es importante tener un plan, pero también ser flexible y permitir la espontaneidad. La flexibilidad te permite prestar atención a las “pistas” que quizá te inspiren un cambio de dirección. Por ejemplo, quizá te cruces con personas o nuevas aficiones que te hagan cambiar de ruta.

Son bastante comunes las historias de personas que regresan de su tiempo sabático y se dan cuenta de que su antigua vida ya no les satisface, por lo que deciden empezar de cero en otro ámbito laboral o directamente comenzar una nueva vida. Mantente abierto a nuevas opciones y, sobre todo, deja que tu instinto te guíe.



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